La Coordinación de Parentalidad es un proceso no adversarial, centrado en los hijos, para familias en alto conflicto. Lo realiza un/a profesional certificado/a (idealmente en dupla) y actúa como puente entre el mundo legal y el de la salud mental: ayuda a resolver disputas, educa, gestiona el caso y, si corresponde, propone decisiones para implementar el plan de crianza, siempre velando por el interés superior de niños, niñas y adolescentes (NNA).
¿Para quién es?
Para familias con conflicto parental grave, judicialización persistente, interferencia parental, triangulación y/o contextos con VIF o desequilibrios significativos. La derivación puede ser propuesta por el consejero técnico del tribunal.
Sus objetivos son:
- Implementar y acompañar el plan de crianza bajo corresponsabilidad.
- Resolver pronto las disputas parentales enfocando en el bienestar del NNA.
- Reducir el conflicto y recentrar la mirada en las necesidades de los hijos.
- Fortalecer comunicación y solución de problemas entre progenitores.
- Proteger vínculos seguros y significativos con ambos progenitores.
- Disminuir la dependencia del litigio y de la intervención judicial.